Pagas varias cuotas al mes, ya no llegas y alguien te ofrece juntarlo todo en un solo préstamo con una cuota más baja. A veces es una buena salida. Otras veces solo aplaza el problema: pagas menos cada mes, pero durante más años, con más intereses y, en ocasiones, con tu casa como garantía de deudas que antes no la tenían. En esta guía te explicamos qué es reunificar y qué es refinanciar, cuándo tiene sentido, cuánto cuesta de verdad (con un ejemplo con números), qué derechos tienes antes de firmar y qué hacer si no te lo conceden o no te conviene. No vendemos préstamos ni recomendamos entidades. Cada dato jurídico lleva al final su norma y su artículo en el BOE.
Qué es reunificar deudas y qué es refinanciar
Reunificar (también se dice unificar, agrupar o consolidar deudas) es pedir un préstamo nuevo para pagar con él varias deudas que ya tienes: tarjetas, préstamos personales, microcréditos, compras financiadas. Las deudas antiguas se cancelan y te queda una sola, con un solo acreedor y una sola cuota. Los «préstamos para reunificar deudas» que anuncian bancos y financieras son eso: un préstamo nuevo cuyo dinero va a pagar los anteriores.
Refinanciar es cambiar las condiciones de una deuda que ya tienes para que te resulte más llevadera: más tiempo para devolverla, una cuota más baja, otro tipo de interés. Puede hacerse con el mismo acreedor o pasando la deuda a otro. Reunificar es, en el fondo, refinanciar varias deudas a la vez.
La ley lo permite: una deuda se puede modificar cambiando su objeto o sus condiciones principales, sustituyendo al deudor o subrogando a otro en los derechos del acreedor. Y para que el acuerdo nuevo extinga la deuda antigua, tiene que decirlo claramente o ser del todo incompatible con ella. Por eso, si refinancias con el mismo banco, fíjate en si el documento dice que la deuda anterior queda cancelada o si solo le cambia las condiciones.
Hay dos formas de reunificar, y la diferencia entre ellas es lo más importante de esta guía:
- Sin hipoteca. Un préstamo personal nuevo paga tus deudas. Respondes de él como de cualquier deuda: con todos tus bienes, presentes y futuros.
- Con hipoteca. Se amplía la hipoteca que ya tienes o se firma una nueva sobre tu vivienda, y con ese dinero se pagan las demás deudas. Las tarjetas y los préstamos personales pasan a estar garantizados con tu casa.
Si lo que quieres refinanciar es la propia hipoteca, alargándola para pagar menos al mes, la lógica es la misma que verás en el ejemplo: menos cuota, más años y más intereses en total.
Cuándo tiene sentido reunificar y cuándo no
Reunificar no reduce lo que debes: lo reorganiza. Por eso solo funciona cuando el problema es la cuota de cada mes y no el total. Antes de pedirlo, contesta con sinceridad a estas dos listas.
Puede tener sentido si…
- tus ingresos son estables y lo que te ahoga es que coinciden muchas cuotas a la vez;
- con la cuota nueva te sobra algo cada mes, no vas justo;
- el préstamo nuevo es más barato que las deudas que cancela, y no solo más largo;
- no te piden tu casa ni un avalista para deudas que hoy no los tienen;
- vas a cerrar las tarjetas que se pagan con él.
Probablemente no te conviene si…
- la cuota nueva también te dejaría sin margen;
- vas a usar parte del dinero para seguir cubriendo gastos del mes;
- alguna deuda ya está en reclamación judicial o te retienen parte del sueldo;
- la única forma de que te lo den es poner tu vivienda como garantía;
- lo que debes no lo pagarías ni dedicando durante años todo lo que te sobra cada mes.
Una regla práctica: si para pagar la cuota nueva vas a tener que volver a pedir prestado, el problema no es la cuota, es la deuda.
Cuánto cuesta de verdad: un ejemplo con números
La cuota es lo primero que te enseñan y lo que menos dice. Lo que cuenta es cuánto vas a pagar en total y durante cuánto tiempo. Míralo con un caso inventado.
Ejemplo ilustrativo
Debes 18.000 € entre una tarjeta, un préstamo personal y dos compras financiadas. Entre todo pagas 600 € al mes y, si sigues así, terminas en tres años. Te ofrecen juntarlo en un préstamo nuevo de 19.000 €: tus 18.000 € más 1.000 € de comisiones y gastos que se suman a lo que pides. Los dos préstamos nuevos tienen un interés más bajo que la media de lo que pagas ahora; el de hipoteca, bastante más bajo. Con cifras redondas, las cuentas son estas:
| Seguir como ahora | Préstamo personal | Con hipoteca | |
|---|---|---|---|
| Lo que debes | 18.000 € | 19.000 € | 19.000 € |
| Cuota al mes | 600 € | 300 € | 100 € |
| Años pagando | 3 | 8 | 25 |
| Total que pagas | 21.600 € | 28.800 € | 30.000 € |
| Pagas de más | — | 7.200 € | 8.400 € |
La cuota baja a la mitad o a la sexta parte, y eso es lo que se nota cada mes. Pero pagas durante ocho o veinticinco años en vez de tres, y al final pagas 7.200 € u 8.400 € más, aunque el interés sea más bajo. En la tercera columna, además, deudas que no tenían nada que ver con tu casa pasan a estar garantizadas con ella. Las cifras son inventadas: sirven para ver el mecanismo, no lo que te costaría a ti.
Haz la misma cuenta con cualquier oferta: multiplica la cuota por el número de cuotas, suma lo que pagues aparte y compáralo con lo que te queda por pagar ahora. Si usas un simulador, no te quedes con la cuota: apunta también cuántas cuotas son. Y fíjate en lo que encarece la operación, además de los años:
- Comisiones y gastos que se suman a lo que pides. Si van dentro del préstamo, también pagas intereses por ellos durante todos esos años.
- Productos vinculados. Si para darte el préstamo te piden contratar un seguro, una cuenta o una tarjeta, pregunta si es obligatorio y cuánto cuesta al año.
- Lo que cobre el intermediario, si lo hay. Más abajo tienes qué preguntarle.
- Con hipoteca, los gastos de la operación. Quién paga cada uno lo tienes en el apartado de derechos.
Reunificar deudas con hipoteca: el riesgo de meter la casa
Es lo que más cambia tu situación. En la reunificación con hipoteca la cuota baja más porque la devolución se estira muchos años, y el precio es que deudas de tarjetas o de préstamos personales pasan a estar garantizadas con tu vivienda. Eso tiene consecuencias concretas:
- Para la Segunda Oportunidad. Sin garantía, esa deuda entra en la exoneración, que alcanza a todas las deudas que queden sin pagar salvo una lista cerrada de excepciones. Dentro de la hipoteca, ya no: la deuda con garantía real no se exonera dentro del valor que cubre esa garantía.
- Para los intereses. En un concurso de acreedores, desde que se declara dejan de correr los intereses de las deudas, salvo los de los créditos salariales y los de las deudas con garantía real, como la hipoteca, que siguen hasta donde alcance el valor de la garantía.
- Si venden tu deuda. Quien compra una deuda adquiere también sus garantías, hipoteca incluida.
Qué pasa cuando una hipoteca deja de pagarse lo explicamos en nuestras guías de ejecución hipotecaria. Si la única ventaja de reunificar «con tu casa» es la cuota, piensa que estás cambiando un problema de dinero por un riesgo sobre tu vivienda.
Si te piden un avalista
A veces la condición para darte el préstamo es que alguien te avale: tus padres, tu pareja, un hermano. Si el préstamo es hipotecario, la obligación de ir al notario y las demás protecciones de la ley se extienden al fiador o avalista que sea persona física. Pero piensa en lo que pasa si después tú no puedes pagar: la exoneración de la Segunda Oportunidad no protege a los avalistas, fiadores ni codeudores solidarios, y el acreedor puede seguir reclamándoles. Antes de pedirle a alguien que firme, enséñale las cuentas.
Tus derechos antes de firmar
Lo que te protege depende de si el préstamo nuevo lleva hipoteca o no. Estos son los derechos que más pesan en una reunificación.
Con hipoteca: FEIN, FiAE, diez días y notario
Si la reunificación lleva hipoteca u otra garantía real sobre una vivienda, se aplica la Ley 5/2019, la de los préstamos que un prestamista profesional concede a una persona física con esa garantía sobre un inmueble de uso residencial.
- Que estudien si puedes pagarlo. El prestamista tiene que evaluar a fondo tu solvencia y solo puede darte el préstamo si es probable que puedas pagarlo. Esa evaluación no puede basarse sobre todo en el valor de la garantía: tener una casa no basta.
- Los papeles, con diez días de antelación. El prestamista o el intermediario debe entregarte la documentación al menos diez días naturales antes de la firma, empezando por la FEIN, que es una oferta vinculante durante ese plazo.
- La FiAE. Con ella va la FiAE, una ficha que advierte de las cláusulas relevantes: los índices de referencia, los suelos, el vencimiento anticipado por impago y el reparto de gastos.
- El notario que tú elijas. En ese plazo tienes que ir al notario que elijas, como tarde el día anterior a la firma, para que te asesore y lo haga constar en un acta. Sin ella no se puede firmar la escritura.
- Quién paga los gastos. La tasación la pagas tú. La gestoría, la notaría de la escritura del préstamo y la inscripción en el Registro de la Propiedad las paga el prestamista.
- Devolverlo antes. Puedes devolver antes de tiempo todo o parte, y el prestamista no puede cobrarte comisión por ello salvo en los casos que la ley permite.
Usa esos días. Compara la FEIN con lo que te dijeron de palabra, haz la cuenta del total y pregunta al notario todo lo que no entiendas. Si alguien te mete prisa para saltarte alguno de estos pasos, desconfía.
Sin hipoteca: si es un crédito al consumo
Si el préstamo nuevo no lleva hipoteca y es un crédito al consumo, esto es lo que te reconoce la ley:
- Evaluación de solvencia. El prestamista debe evaluar tu solvencia antes de firmar, y para ello puede consultar los ficheros de solvencia.
- Catorce días para echarte atrás. Tienes catorce días naturales para desistir sin dar motivos y sin penalización. Si desistes, devuelves el capital y los intereses de esos días, como tarde a los treinta días.
- Devolverlo antes. Puedes devolverlo antes de tiempo. La compensación por hacerlo solo cabe en periodos de tipo fijo, y no puede pasar del 1 % de lo devuelto si queda más de un año de contrato, ni del 0,5 % si queda menos.
El desistimiento es tu red si firmaste con prisa y, al hacer la cuenta en casa, no te sale. Pero si desistes tienes que devolver el capital y los intereses de esos días, como tarde a los treinta días, y si ese dinero ya se ha usado para cancelar tus deudas antiguas, tendrías que reunirlo por otro lado.
Reunificar deudas si estás en ASNEF
Si ya tienes algún impago, puede que estés en un fichero de morosos como ASNEF. Eso pesa cuando pides un préstamo:
- Lo van a ver. Solo puede consultarte en el fichero quien tenga contigo una relación que implique pagos o a quien hayas pedido un contrato con financiación, y pedir un préstamo es justo eso. En un crédito al consumo, además, el prestamista puede consultar los ficheros de solvencia para evaluar la tuya.
- También la CIRBE. La Central de Información de Riesgos del Banco de España recoge los riesgos de crédito que le declaran los bancos y otras entidades, y una entidad puede pedir tu informe si le has pedido un préstamo.
- Si te lo deniegan por el fichero, quien lo consultó tiene que informarte del resultado.
- Si la reunificación paga la deuda por la que estás en el fichero, los datos solo pueden seguir allí mientras dure el impago, con un máximo de cinco años desde que venció la deuda.
Si te ofrecen un préstamo «aunque estés en ASNEF», pregunta qué garantía te piden y cuánto vas a pagar en total. Cómo saber si estás en un fichero y cómo pedir que te saquen lo tienes en nuestra guía de ASNEF y ficheros de morosos. Y si no sabes con exactitud qué debes ni a quién, empieza por averiguar qué deudas tienes: sin esa lista no puedes comparar ninguna oferta.
Qué revisar en una oferta: lista de comprobación
No hay un «mejor banco para reunificar deudas» en abstracto: la mejor oferta es la que, por escrito, te sale más barata en total sin pedirte garantías que hoy no tienes. Antes de firmar ninguna, repásala con esta lista. Si alguna respuesta no la tienes clara, todavía no firmes.
- El total. Cuota por número de cuotas, más lo que pagues aparte. ¿Es más o menos que lo que te queda por pagar ahora?
- Lo que pides de verdad. ¿El préstamo es la suma de tus deudas o lleva encima comisiones, gastos o seguros?
- Qué deudas cancela y cómo. Que la oferta diga una por una qué deudas se pagan, y que te den el justificante de cada cancelación. La que se quede fuera seguirá con su cuota.
- Las tarjetas. Si se cancelan con el préstamo, ciérralas o baja su límite: si vuelves a usarlas, en poco tiempo tendrás el préstamo y, además, las tarjetas llenas.
- La garantía. ¿Te piden hipoteca, avalista o las dos cosas? ¿Sobre qué vivienda?
- Con hipoteca, los tiempos. La documentación, empezando por la FEIN, al menos diez días naturales antes de la firma, y el acta del notario que tú elijas, como tarde el día anterior.
- Devolverlo antes. Qué te cobrarían por adelantar pagos, comparado con los límites que te hemos contado arriba.
- Deudas que quizá puedas reclamar. Si alguna es una tarjeta revolving o un microcrédito con intereses muy altos, revisa antes nuestras guías de tarjetas revolving y de microcréditos: conviene saber qué te han cobrado antes de pagarlo todo con un préstamo nuevo. La calculadora revolving te dice cuánto te está costando la tarjeta.
- Deudas muy antiguas. Si alguna lleva años sin que nadie te la reclame, mira antes si ha prescrito: la prescripción ya ganada se puede renunciar, también de forma tácita, con actos que hagan suponer que se abandona ese derecho. Lo explicamos en la guía de prescripción de deudas.
Si te lo ofrece un intermediario
Hay empresas que no prestan: buscan el préstamo por ti y cobran por ello. Antes de darles tus datos o tu dinero, pídeles por escrito:
- cuánto cobran, por qué concepto y cuándo: al firmar el préstamo, antes o en cualquier caso;
- si cobran aunque no consigan el préstamo o aunque tú decidas no firmarlo;
- quién sería el prestamista;
- la oferta completa del prestamista, no un resumen con la cuota.
En un préstamo hipotecario, entregarte la documentación con al menos diez días naturales de antelación, empezando por la FEIN, es obligación del prestamista o del intermediario. Si alguien te pide pagar antes de tener una oferta por escrito, no pagues.
Si necesitas reunificar deudas urgente
Cuando ya no llegas, la tentación es firmar lo primero que te ofrezcan, y es justo cuando más caro sale equivocarse. Antes de correr, mira de dónde viene la prisa:
- Si es por las cuotas de este mes, habla antes con tus acreedores: pedir unos meses de carencia o una cuota más baja a quien ya te presta puede darte el mismo aire sin un préstamo nuevo. Lo vemos en las alternativas, al final de la guía.
- Si es porque ya te reclaman judicialmente o te retienen parte del sueldo, un préstamo nuevo puede quitarte la presión de hoy, pero si lo que debes no lo puedes pagar, solo cambias de acreedor. Mira cuánto te pueden retener del sueldo y estudia la Segunda Oportunidad: desde que se declara el concurso no pueden empezar nuevas ejecuciones, judiciales ni extrajudiciales, ni apremios de la Administración, Hacienda incluida, contra los bienes que forman la masa activa.
- Si te prometen el dinero «hoy mismo», pide la oferta por escrito y haz la cuenta del total antes de dar ningún dato. Y no pagues nada por adelantado.
Si no te lo conceden o no te conviene
Que no te concedan la reunificación no es el final, y a veces es una señal útil: si quien te estudia ve que no podrías pagar la cuota nueva, quizá tampoco te convenga a ti. Antes de buscar otro préstamo, mira estos dos caminos.
Negociar con tus acreedores
No hace falta un préstamo nuevo para cambiar las condiciones de una deuda: se puede modificar cambiando su objeto o sus condiciones principales. Eso es lo que se busca al negociar: más tiempo, una cuota que puedas pagar o una quita. Una deuda se extingue, entre otras formas, por el pago o por la condonación, es decir, el perdón de la deuda, que puede ser expresa o tácita. Pero negociar es eso, negociar: salvo que el contrato lo permita, no se puede obligar al acreedor a aceptar pagos parciales.
Si llegáis a un acuerdo, que quede por escrito y que diga qué pasa con la deuda antigua. Lo explicamos en la guía de negociación de deudas.
La Ley de Segunda Oportunidad
Si lo que debes no vas a poder pagarlo ni estirándolo, la salida no es otro préstamo. Cualquier persona física, sea o no empresaria, autónomos incluidos, puede pedir la exoneración de sus deudas si es deudora de buena fe. Hay dos vías: con un plan de pagos sin vender antes el patrimonio, o con la liquidación del patrimonio. Y la exoneración alcanza a todas las deudas que queden sin pagar, salvo una lista cerrada de excepciones.
Por eso importa el orden. Si tu situación ya es mala y metes la casa en una reunificación, esas deudas pasan a tener garantía real, y la deuda con garantía real no se exonera dentro del valor que cubre esa garantía. Además, no obtiene la exoneración quien dio información falsa o engañosa o se endeudó de forma temeraria o negligente, y para valorarlo el juez mira, entre otras cosas, la información que diste al pedir el préstamo. Si pides la reunificación, hazlo con tus datos reales.
| Reunificar | Negociar | Segunda Oportunidad | |
|---|---|---|---|
| Qué pasa con lo que debes | Lo sigues debiendo todo, más los intereses de los años de más y los gastos. | Lo que pactes: la deuda se puede modificar cambiando sus condiciones principales. | Se cancelan las deudas que queden sin pagar, salvo una lista cerrada de excepciones. |
| De quién depende | Del prestamista, que tiene que evaluar tu solvencia antes de dártelo. | De tus acreedores: salvo que el contrato lo permita, no se les puede obligar a aceptar pagos parciales. | De que seas persona física, deudora de buena fe e insolvente. |
| Con qué cuidado | Si lleva hipoteca, la deuda queda garantizada con tu casa. | Que el acuerdo quede por escrito y diga qué pasa con la deuda antigua. | Necesitas abogado y procurador, y hay deudas que no cancela, como las pensiones de alimentos o las multas penales. |
Si quieres saber en un minuto si tu caso encaja, haz el test de la Segunda Oportunidad.
Negociar con los acreedores
Pedir más tiempo, una cuota menor o una quita, sin firmar un préstamo nuevo.
Ley de Segunda Oportunidad
Quién puede acogerse, qué deudas cancela y cómo es el proceso, paso a paso.
Las vías para cancelar deudas
Un repaso de todas las salidas legales, de la negociación al concurso.
ASNEF y ficheros de morosos
Cómo saber si estás, cuánto tiempo pueden tenerte y cómo salir.
Preguntas frecuentes
¿Es recomendable reunificar deudas?
Depende de para qué. Si tus ingresos son estables y el problema es la cuota, puede darte aire. Si lo que debes no vas a poder pagarlo, solo lo alarga y lo encarece. Haz la cuenta del total, como en el ejemplo de esta guía, y no metas tu casa como garantía de deudas que no la tenían sin entender lo que cambia.
¿Qué bancos ofrecen reunificar deudas? ¿Cuál es el mejor?
Lo ofrecen bancos, financieras e intermediarios. No recomendamos ninguno. El mejor es el que, por escrito, te da el menor total a pagar sin pedirte garantías que hoy no tienes. Pide a cada uno la oferta completa y compara cuota por número de cuotas. Si es hipotecario, la FEIN te la tienen que entregar al menos diez días naturales antes de la firma, y es una oferta vinculante durante ese plazo: úsala para comparar.
¿Qué implica refinanciar una deuda?
Modificar sus condiciones principales, con el mismo acreedor o con otro que se subroga en sus derechos. En la práctica suele ser más tiempo y una cuota más baja, a cambio de más intereses en total. Y el acuerdo nuevo solo extingue la deuda antigua si lo dice claramente o es del todo incompatible con ella.
¿Puedo reunificar deudas si estoy en ASNEF?
Puedes pedirlo, pero quien te lo estudie lo va a ver. Puede consultarte en el fichero quien tenga contigo una relación que implique pagos o a quien hayas pedido un contrato con financiación. Y si te lo deniegan por lo que sale en el fichero, tiene que informarte del resultado. Desconfía de las ofertas «aunque estés en ASNEF» que te piden dinero por adelantado o tu casa como garantía.
¿Puedo echarme atrás después de firmar?
En un crédito al consumo, sí: tienes catorce días naturales para desistir sin dar motivos y sin penalización, y devuelves el capital y los intereses de esos días, como tarde a los treinta días. En un préstamo hipotecario, el momento de pensarlo es antes de firmar, con la FEIN, la FiAE y la visita al notario.
¿Y si reunifico y después tampoco puedo pagar?
Tendrás una sola deuda, más grande y más larga. Puede pedir la exoneración cualquier persona física que sea deudora de buena fe, y alcanza a todas las deudas que queden sin pagar, salvo una lista cerrada de excepciones. Pero si la reunificación llevaba hipoteca, esa deuda no se exonera dentro del valor que cubre la garantía.
Esta guía es información general. No sustituye el consejo de un abogado sobre tu caso, y las normas y su interpretación cambian. Estamos sometiendo nuestras guías a la revisión de un abogado colegiado: cuando una lo esté, lo indicará aquí con su nombre y la fecha.

